Mundialmente 1 de cada 4 mujeres tendrá en sus brazos a su hijo muerto, anualmente se producen unas 2.000.000 de muertes prenatales, 1 cada 16 segundos.

Octubre se considera el mes de la concientización del duelo gestacional y perinatal, ya que el 15 octubre es el Día Internacional del Duelo Gestacional y Perinatal. Para la Organización Mundial de la Salud, el período perinatal se extiende desde las 22 semanas de gestación (154 días) hasta una semana de vida independiente, aunque en la práctica y en la literatura sobre el tema, este período se amplía.
Desde organizaciones civiles y la academia vinculada al tema se entiende que el duelo gestacional y perinatal aún sigue siendo un tema «tabú», es un duelo «desautorizado», expresan que «la sociedad no comprende el dolor de éstas familias y lo desacredita, son maternidades invisibilizadas». En Uruguay nacen sin vida entre 250 y 280 bebés al año, según datos de estadísticas vitales publicados por el Ministerio de Salud Pública.
Belén Piñeyrúa, presidenta de la organización Luz del cielo Uruguay, expresó en delaciones para Sala de Redacción de la FIC, que “casi 90 por ciento de las muertes intrauterinas podrían evitarse si a la mamá se le hubiese hecho un estudio específico o detectado alguna de las patologías que aparecen en los embarazos y que son bastante normales y tratables”. “Sin lugar a dudas, esas muertes intrauterinas podrían evitarse con controles”, agregó.
La experiencia clínica demuestra que, tras la pérdida perinatal, la persona en duelo experimenta shock e insensibilidad, aturdimiento y dificultades para funcionar con normalidad. Siente añoranza y tiene conductas de búsqueda, con irritabilidad, labilidad, debilidad y sentimientos de culpa. Algunas mujeres refieren oír el llanto del bebé o sentir sus movimientos en el vientre. Aparece posteriormente la desorientación y desorganización de la vida cotidiana, con sensación de vacío y desamparo.
Se sienten desautorizados para estar en duelo, temen enfermar y deprimirse. Estos fenómenos comienzan cuando todo el mundo se sorprende de que no lo haya «superado», pues «hay que seguir adelante»… y tener otro hijo. Finalmente se produce una reorganización, en la que sin olvidar la pérdida, se rehace la vida y se recupera la capacidad de disfrutar
La organización no gubernamental (ONG) Luz del Cielo Uruguay, conformada por madres y padres que brindan apoyo y contención a familias que transitan procesos de duelo por muerte gestacional perinatal, presentó en el parlamento el pasado año, un proyecto de ley de mortinato denominado “En tu nombre”. Esta iniciativa, basada en la normativa actual tiene como objeto la identificación y el reconocimiento de los progenitores ante la muerte de un hijo o hija con una edad gestacional superior a 20 semanas.
El proyecto surge a raíz de que en Uruguay, como en muchas partes del mundo, los nacidos sin vida no llevan nombre, sino que son registrados como óbito fetal masculino o femenino. En la legislación actual “Se entiende por muerte de una persona nacida viva la que ocurre luego de haber existido vida extrauterina, cualquiera haya sido su duración”, en esta iniciativa se busca contemplar que la muerte fetal se da “cuando el producto de la gestación es mayor de veinte semanas y/o con un peso superior a 500 gramos”.
“Lo que buscamos es que en el certificado de defunción figure el nombre de nuestros hijos, en lugar de óbito fetal”, expresa Piñeyrúa. La búsqueda de esa identidad social y simbólica, tiene la finalidad de otorgarles un reconocimiento a madres y padres frente a la pérdida de sus hijos. Según indica con esto no se pretende «cambiar la ley existente, ni la edad gestacional», sostiene que quieren «que se les pueda poner un nombre porque al ser considerados como óbitos, el padre y la madre no son reconocidos ante la sociedad y es como que su hija o hijo nunca hubiera existido”.
Este no es el único proyecto sobre el asunto, existen otros dos, uno presentado por las senadoras Carmen Asiaín (Partido Nacional) y Carmen Sanguinetti (Partido Colorado). La principal diferencia está en que mediante este proyecto, reclaman que el certificado de defunción sea expedido en cualquier etapa de la gestación como un “derecho fundamental” de los progenitores “al duelo y a dar una digna sepultura a los seres queridos”.
El otro presentado por la bancada de senadores del Frente Amplio, se diferencia del que redactaron Asiaín y Sanguinetti, en que se basa en la legislación vigente sobre muerte fetal (definida a partir de las 20 semanas de gestación o 500 gramos de peso), al igual que el de Luz de cielo Uruguay. Aunque se diferencia de este, en cuanto expresa que será requerida la manifestación de voluntad “a la persona gestante, y/o a ambos cogestantes con conformidad de la primera”, es decir que siempre deberá haber voluntad de la mujer.



